Regreso a Ítaca: ordenar la historia

Nos abrazamos en el lobby del cine. Realmente no sale mucho de casa. Contadas ocasiones. “Pero hay cosas que te sacan a la calle”, me dijo. Enrique Pineda Barnet tiene más de 80 años, y aunque conserva un espíritu agigantado, su salud se debilita.

El solo hecho de entrar al Cine Chaplin para ver la película “Regreso a Ítaca”, entre la multitud que ocupó hasta el último de sus asientos, es un indicador de que el film vale la pena.

Mucha gente fue llevada por la curiosidad de una película censurada en el más reciente Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, otros querían ver otro guión de Leonardo Padura en la pantalla grande. Yo fui porque verla en la sala oscura es una experiencia única…para nada lo mismo que verlo en mi laptop un par de horas antes de acostarme a dormir.

Una copia pirata (en muy buena calidad) ya andaba circulando por La Habana la semana previa a la exhibición del largometraje en el Festival de Cine Francés, pero aún así la casa se llenó.

Si bien “Regreso a Ítaca” no dice nada que otros no hayan denunciado, recordado o escrito antes, sí me parece valioso retornar a pasajes como la marginación, el miedo sistémico infundido a los ciudadanos y el tema de la migración. Siempre hay algo nuevo que aportar, y más aún un autor como Padura, que fue testigo de caso y es un maestro con las palabras.

No obstante, la principal virtud del filme en mi opinión es la capacidad para mantener expectante -o al menos despierta- a la audiencia durante hora y media sin utilizar recursos como la música, por ejemplo. Todo un reto.

Hay un fuerte trabajo tras los parlamentos. Tan cercanos a la vida del autor que se “parecen” a él. Basta leer algunas de las tantas entrevistas que se le han hecho. “Padurinos” de pura cepa.

El creador de Mario Conde reparte algunas señas: amante del baseball, escritor presionado, los amigos vivían en Mantilla (hasta donde caminaron luego del concierto de Joan Manuel Serrat). Acaso algunos flashback de su vida.

No debemos olvidar que una de las historias de “La novela de mi vida” inspira el libreto de “Regreso a Ítaca”. Abilio Estévez, ese infaltable que tanto le La novela de mi vida, Leonardo Padurafalta a Cuba, destacó que la concentración de Padura es envidiable “en un país donde todo ha conspirado siempre contra el orden de las ideas”.

Gracias también a la “sensibilidad por Cuba de Laurent Cantet”, según palabras de Padura, “Regreso a Ítaca” es una extensión de esa remembranza ordenada. Una remembranza que desde las pequeñas historias le pone carne y hueso a la historia.

 

 

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