Poder, intelectual y Cuba pintada de verde (II)

VARIAS PERSONAS ME HABÍAN PEDIDO QUE LES DIERA A LEER ESTE ENSAYO. LES INTERESABA PORQUE ABORDA EL CASO PADILLA, LA ESTALINIZACIÓN DE CUBA Y TIENE DECLARACIONES EXCLUSIVAS DE ARMANDO QUESADA, ENTRE OTROS ATRACTIVOS.
LES HABÍA PEDIDO PACIENCIA PUES CREÍA QUE LA EDICIÓN DE LA ANTOLOGÍA ARGENTINA EN LA QUE ESTÁ INCLUIDO LLEGARíA MÁS TEMPRANO QUE TARDE A LA HABANA. AL PARECER ESO NO OCURRIRÁ.
DE MODO QUE AQUÍ LO IRÉ SOCIALIZANDO A MODO DE CARNICERO: EN CUATRO PARTES.

Se impone un análisis de la bisagra histórica 60-70; y en ese empeño Ambrosio Fornet facilita el paneo: «El país atravesaba entonces un período de tensiones acumuladas, entre las que sobresalía la muerte del Che (…), la llamada Ofensiva Revolucionaria de 1968 –un proceso tal vez prematuro, tal vez incluso innecesario de expropiación de los pequeños comercios y negocios privados-, y la frustrada Zafra de los Diez Millones, que pese a ser “la más grande de nuestra historia” –como proclamaron los periódicos- dejo al país exhausto».1
Y a partir de esta plataforma económico-político-simbólica se produjo una aproximación mayor a la comunidad de países comunistas, al punto de que en 1972 Cuba ingresa al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), paso que, según Ambrosio, «vincularía estructuralmente nuestra economía a la del campo socialista». Incluso, Carlos Rafael Rodríguez llegaría a presidir el grupo.
Ello marcó, explica el cineasta y profesor británico Michael Chanan, un cambio en el ethos político, que se apartaba de la subjetividad revolucionaria hacia un mayor sentido de realpolitik y la conversión de un socialismo utópico en lo que se llamó «el socialismo real», a partir del modelo de quienes «ya» habían logrado materializarlo.2
Dos observaciones a partir de la reflexión de Chanan: la revolución sin ideología de Sartre en 1960, está institucionalizándose, ya el proceso no está en la adolescencia de la praxis. Por otro lado, ¿quién es el referente de ese socialismo real, «en físico»? Una Unión Soviética que no ha superado la reproducción del estalinismo en su modelo gubernamental.
Hagamos un poco de historia. En palabras de Armando Quesada, quien protagonizó uno de los momentos en que se puso en práctica el totalitarismo cultural en Cuba y es, además, un entendido del marxismo-leninismo ha dicho que el Partido Socialista Popular (PSP) era estalinista por definición.3
El PSP -al que estaban adscritas figuras como Mirtha Aguirre, Edith García Buchaca, Félix Pita Rodríguez- participó tardíamente en la lucha armada contra el batistato, y acabó haciéndose de algunos puestos claves en la toma de decisiones del Gobierno. Carlos Rafael Rodríguez, por ejemplo, se destacó por su labor en la economía del periodo revolucionario. Mientras que García Buchaca y Nicolás Guillen, dirigían desde los tempranos 60’ el Consejo Nacional de Cultura (CNC) y la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), respectivamente.
Como diría Ambrosio Fornet, ellos tenían la verdad del nuevo sistema comunista.4 De modo que ese modelo totalitario que los inspiraba desde la Plaza Roja se hacía ley en la Isla mientras mandaran. Las tensiones comenzaron a sentirse desde los 60’ entre los intelectuales nucleados en torno al semanario Lunes de Revolución (que no eran marxistas ni antimarxistas, según su propia definición) y el grupo -tempranamente empoderado- de tanques pensantes del PSP, a través del suplemento Hoy Domingo. A esa batalla se sumó el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficas (ICAIC), que a decir de Humberto Arenal pretendía hegemonizar la producción audiovisual en Cuba.5
El investigador Jesús Martín Barbero ha escrito, refiriéndose a los enfrentamientos de esta clase lo siguiente:

(…) las relaciones de poder tal y como se configuran en cada formación social no son mera expresión de atributos, sino producto de conflictos concretos y de batallas que se libran en el campo económico, en el terreno de lo simbólico. Porque es en ese terreno donde se articulan las interpelaciones desde las que se constituyen los sujetos, las identidades colectivas.6

Es en este último donde Carlos Franqui (un revolucionario honesto, según Arenal, pero que no era comunista)7, y Guillermo Cabrera Infante («un anticomunista desafora’o»)8 trataban de plantar bandera. Ambos eran culpables de que Lunes… existiera y se convirtiera, por sus malcriadeces y rebeliones, en la revista cultural más importante del hemisferio en la segunda mitad del siglo XX, según su subdirector Pablo Armando Fernández.9
En Lunes… se reunió la mayor parte de la joven intelectualidad cubana, con un pensamiento renovador, transgresor. Antón Arrufat y otros interesados en la poesía atacaron el hermetismo de Lezama, y publicaron el número 9410 calificando al neorrealismo italiano (la estética de referencia de los padres fundadores del ICAIC) como cosa demodé, y reivindicaron, en oposición, la New Wave. Una afrenta directísima.
Julio García-Espinosa, uno de los patricios del cine revolucionario cubano, retrata esa contradicción con la cabeza de Lunes…, alegando que el ICAIC entendió que, políticamente, ellos constituían la corriente más avanzada, y en  consecuencia, lucharon contra el semanario como tendencia, es decir, un grupo de influencia que no se proyectaba hacia el socialismo.11
Ya el ICAIC y Lunes de Revolución habían venido discutiendo largamente acerca de sus posturas estéticas, a veces también un reflejo de posiciones ideológicas. Y cuando los realizadores del documental de quince minutos, PM, tuvieron la intención de pasarlo por el Cine Rex, de la capital, todo se complica. Necesitan la autorización de la Comisión de Estudio y Clasificación de Películas, que en virtud de la ley 589 del 7 de octubre de 1959, pasó a formar parte del ICAIC. Tiene la función de estudiar y clasificar las películas de corto y largo metraje que se pretendan exhibir en el circuito de cines nacionales. En un artículo sobre la institución Fausto Canel, crítico de cine del diario Revolución, explicaba que también tenía «el deber, según la propia ley, de garantizar la libertad de expresión y contribuir a la protección de cine como arte facilitando la exhibición de películas de alta calidad y el acceso de mayor número de público a las mismas».12
Su director, Manuel Fernández, transmitió mediante un comunicado -fechado el 1ro de junio de 1961- que la Comisión prohibía la exhibición del documental de Sabá Cabrera Infante y Orlando Leal Jiménez por considerarlo nocivo a los intereses del pueblo y la Revolución.13
PM, filmado en 16 milímetros, con 500 pies de metraje, era calificado por la directiva del ICAIC como un material que ofrece «una pintura parcial de la vida nocturna habanera, que empobrece, desfigura y desvirtúa la actitud que mantiene el pueblo cubano contra los ataque arteros de la contrarrevolución a las órdenes del imperialismo yanqui».14
Para el investigador cubano-norteamericano William Luis no es solo el hecho de que muestre una Habana desentendida de la tensa situación política ya descrita; sino también el hecho de que PM se filmara sin la supervisión del ICAIC, y su estética se opusiera al neorrealismo italiano que un sector de extrema izquierda intentaba imponer, lo que la condenó. «Una diferencia fundamental entre el ICAIC y Lunes… -sintetiza Luis- era que la revista fomentaba el diálogo abierto y la industria oficial quería controlar ese diálogo».15 (Aunque aquí el término «oficial» está en veremos, porque ¿acaso Lunes… no formaba parte de ese corpus oficial? ¿No era el anexo cultural del órgano oficial del Movimiento 26 de Julio?).
Como es harto conocido, la prohibición de PM en las salas de cine, exhibida en la televisión y financiada -de cierto modo- por el grupo de Lunes… representaba un desafío frontal al monopólico ICAIC. Otros podían hacer cine, a costos mucho más rentables, y con la misma calidad estética. Esos postulados los defendieron Néstor Almendros16 y Luis Agüero17 (colaboradores de Lunes…), desde sendas reseñas al documental en la revista Bohemia. Los problemas ya salían de las discusiones de pasillos, y los ataques velados en revistas, para remover el suelo sobre el cual estaba comenzando a construirse una institución que patrocinara y rigiera el cine en la Isla.
A partir del enfrentamiento varios miembros de Lunes… salieron del ICAIC, por un asunto de «lealtad» al grupo. En el caso de Humberto, que había sido introducido en la industria por Cabrera Infante, y era, además, amigo personal de Carlos Franqui (en quienes se personificaba el semanario) era prácticamente una obligación moral marcharse. Alfredo Guevara (en quien se personificaba el ICAIC) había atacado de forma directa durante las reuniones de los intelectuales con Fidel en la Biblioteca Nacional (aunque nunca maltrató directamente a Arenal18), en junio de 1961 a los miembros del suplemento. Hablaba de ellos como intelectuales que habían preferido trabajar desde una capilla,19 de cierto modo expresaba que le habían dado la espalda a la «colectividad»… Términos que empezaban a ensayarse en las arengas políticas, junto a la cuasi-criminalización de otros como «individualidad».
Con el discurso final conocido como Palabras a los intelectuales, Fidel lanzó el apotegma que ha definido el rumbo de la política cultural cubana hasta la actualidad: «Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada». Lunes…, aunque nunca adoptó una postura contrarrevolucionaria, no estaba preparado para tales intransigencias.
Si bien los motivos de la salida de Humberto están asociados a la fortísima fractura entre la directiva del ICAIC y el semanario, no fueron los únicos. Él mismo ha dado cuentas de otros que contribuyeron a ese desenlace, entre ellos, la imposibilidad a corto plazo de cumplir el que verdaderamente era su sueño: dirigir su propio largometraje de ficción. Cuando llega al ICAIC Titón le explica que tendría que esperar mucho para lograrlo, «porque tanto él como Alfredo y Julio García-Espinosa tenían alumnitos que esperaban hacer lo mismo muchos años antes».20
El propio Arenal ha descrito su paso por el cine, uno de sus grandes amores, como «un noviazgo corto pero productivo»,21 donde pudo haber hecho cosas mejores.
Un paréntesis necesario: lo de Lunes… era la iconoclastia en vena. En el caso de sus ataques contra Lezama y el grupo Orígenes22 quizá el pensador francés Pierre Bourdieu nos pueda dar algunas pistas para explicarlos. Apunta que los «nuevos» discuten lo impuesto por la sociedad anterior. Y además, hacen de esa querella continua un «proceso de depuración».23
Este mismo razonamiento se puede aplicar a la tormentosa relación entre Lunes… y el PSP. Mirándolo desde lejos, el semanario era la antítesis del tipo de políticas culturales que le interesaba promover a Mirtha Aguirre o Edith García Buchaca. Es decir, era la antítesis de esa concepción de la cultura desde el didactismo, la orientación y movilización de las masas. El instrumentalismo no iba con Cabrera Infante, Carlos Franqui ni el grupo de jóvenes intelectuales que los seguían. El grupo ya se estaba expandiendo más allá de la edición diaria del periódico Revolución y su suplemento cultural. El propio Guillermo lo explica de este modo:

Lunes… comienza tirando cien mil ejemplares. Esta tirada para un magazín literario antes y ahora, era ya enorme. Pero poco después del desembarco de Bahía de Cochinos la tirada comprobada fue de 250,000 ejemplares. En ese momento Lunes…, que ya controlaba Ediciones Erre con su propia imprenta, Brugay, con el periódico a cargo del Canal 2 de televisión y Lunes…con su programa Lunes de Revolución en Televisión, cada lunes, el magazín era capaz de producir películas como PM, y a punto de establecer su propia editora de discos, Sonido Erre, ¡éramos prácticamente omnipotentes! Nuestros enemigos del ICAIC serían un monopolio comercial pero no contaban con los suficientes escritores o artistas gráficos (…) y tenían que usar nuestros desechos para sus carteles, como Fresquito Fresquet o el Manco s.o.n. y sus fotógrafos estaban invariablemente importados de Italia o de México. Nuestra visión de Cuba era totalmente autóctona.24

Los pensadores alemanes Horkheimer y Adorno explican en la Dialéctica del Iluminismo25 que los medios de comunicación masiva26 no tienen la necesidad de enmascararse como arte; cuando en verdad no pasan de ser negocios que sirven a determinada corriente de pensamiento. Las tensiones entre Lunes… y Hoy Domingo pudiera decirse eran estéticas, aunque escondían en el fondo una pugna por imponer criterios ideológicos. Obviamente, el arte, como cualquier producto humano, refleja las posturas de un grupo afín. Ahora, las hace bellas, sutiles; no del modo directo que un discurso político o una arenga frente a las tropas. De modo que se genera una especie de conflicto de baja intensidad entre ambas publicaciones que es visto desde varios ángulos por estudiosos cubanos.
Parafraseando a José Martí, Ambrosio Fornet ha dicho que en la política lo real es todo aquello que no se ve27 lo que había detrás de las tiranteces no era más que un empeño por parte de cada grupo, por posicionarse y controlar espacios culturales desde donde pudieran influir según sus ideas de lo que debía ser el camino «correcto» de la cultura revolucionaria. Tanto Franqui, desde su puesto de director del diario Revolución (valga recordar que era el órgano oficial del Movimiento 26 de Julio), como Alfredo Guevara, tenían el apoyo de Fidel Castro en sus respectivos proyectos. Ahora bien, ¿cuál de ellos lograría sobrevivir? ¿Qué valor agregado los haría destacar a uno por encima del otro?
El conflicto se «resolvería» entre mediados de mayo de 1961, con la censura del documental PM, y los seis meses siguientes, cuando saliera a la venta, el 6 de noviembre de ese mismo año, el último número de Lunes…, dedicado a Pablo Picasso.28 Carlos Franqui considera que prohibir PM para que se exhibiera en los cines del país fue el pretexto perfecto para sacar de juego a una potencia que le erizaba los pelos a Alfredo Guevara -porque estaba demostrando que se podía hacer cine de calidad sin la necesidad de emplear los costosos recursos que el ICAIC requería.29
De hecho, Antón Arrufat se atreve a asegurar30 que las tres reuniones en la Biblioteca Nacional entre Fidel y varios intelectuales cubanos se hicieron para aislar al grupo que era menos confiable, un grupo de gente que decidía mantenerse en una especie de limbo ideológico, aunador, en el que convergían textos de Trotsky, Lenin y Marx por igual. Demasiado heterodoxos para el momento en que vivían.
William Luis ha descrito la época como un período en el que una línea separaba a quienes reconocían la interpretación de la cultura desde un ángulo ortodoxo, y aquellos que rechazaban esta postura.31 A los pocos meses de pronunciado el discurso Palabras a los intelectuales, -interpretado por algunos como una apertura a la posibilidad ilimitada de creación, y por otros como una advertencia del cercano futuro estalinista que le esperaba a la cultura nacional- Lunes de Revolución dejó de existir.
Franqui y Cabrera Infante, junto a otros intelectuales disidentes con los postulados de una cultura instrumentalista comenzaron a marcharse de la Isla a partir de la segunda mitad de los 60’. Hoy, quién se atreve a juzgarlos por abandonar un país que iba rumbo a convertirse, como ellos predijeron, en un reino de cuadraturas. El tiempo, el contexto, son a veces muy injustos.
No obstante, un grupo grande de escritores y periodistas que participaron del bloque Guillermo-Franqui, decidió seguir haciendo su obra en Cuba. Entre ellos estuvo Humberto Arenal. Tomemos como ejemplo al autor de Los animales sagrados, quien publicó esa novela en 1967, y en 1970 escribió un prólogo-entrevista para un volumen de cuentos de su estimado Enrique Labrador Ruiz. Fueron de las últimas cosas publicadas antes que comenzaran a verse las consecuencias de la política cultural sovietizada. Más de diez años pasó fuera de imprenta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: