POLíTICA EXTERIOR EN PRIMERA PLANA

El periodismo internacional hecho en Cuba

Como es harto conocido, la prensa y los círculos de poder están conectados por lo general. De modo que muchos contenidos de los medios de comunicación generalmente están ligados a «conductas gubernamentales», «modos de proceder» que afianzan la opinión pública del lado de los poderosos. Es rara la prensa que se opone… al menos en Cuba.
Un ejemplo actual: los periodistas que acompañan, sobre todo en Latinoamérica, a los diferentes programas educativos, médicos, y del deporte, defienden y reproducen desde sus enfoques las consignas, lineamientos, errores y aciertos de la cúpula gobernante.
Lo hacen casi miméticamente, al calco, lo cual no quita que de vez en vez aparezca algún material atractivo, bien diseñado y/o interesante sobre esos asuntos.
La prensa, al igual que las artes y la educación en nuestra isla son concebidas desde la segunda mitad de los 60’ (y sobre todo, a partir de los primeros años de los 70’ en el marco institucional) como «un arma de la Revolución».
El periodismo internacional hecho en Cuba parece también una extensión del Ministerio de Relaciones Exteriores. ¡Vaya coincidencia! Bruno Rodríguez Parrilla, Titular de ese Ministerio; y Rogelio Polanco, embajador de la mayor de las Antillas en la República Bolivariana de Venezuela. Ambos, directivos del diario Juventud Rebelde en períodos distintos.
Quiero hablar de un tema «desfasado» en el gremio nacional: los corresponsales de guerra. En primer lugar, debemos tener en cuenta que nuestro país no envía un periodista a conflictos bélicos desde las misiones en África, donde al existir una importante presencia militar cubana, la información que salía del campo de batalla tenía un fuerte control por los gatekeepers.
Los periodistas, en algunos casos, eran militares dedicados a escribir para medios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, de manera que andaban armados y su actitud era explícitamente combativa.
En no pocas ocasiones las características del periodismo en el sistema de medios cubano imposibilitaba a los corresponsales (de guerra, de paz, o lo que sea) entregar un discurso al público que no estuviese en sintonía con los lineamientos políticos de La Habana. Los partes oficiales ocuparon más primeras planas que cualquier reportero.
El periodista cubano en el extranjero funciona también como una especie de «embajador», de portavoz de la política exterior cubana.
El sovietismo de nuestro sistema de prensa, es decir, la excesiva centralización, el hecho de que cada medio responda a una dependencia u organismo vinculado al Estado (Unión de Jóvenes Comunistas, Partido Comunista de Cuba, etc.), genera el siguiente esquema simplificador: la opinión de un periodista insertado en ese sistema representa la opinión del gobierno cubano.
De ahí que, por ejemplo, un colega del diario Juventud Rebelde, digamos, publica un trabajo titulado, no sé, Jeques en jaque (título con una carga irónica importante); y de inmediato las embajadas de varios países árabes telefoneen al Comité Central del Partido Comunista.
Reclamarán, por supuesto, las correspondientes explicaciones por un material que es interpretado como la postura oficial de los círculos de poder de La Habana. Y el periodista probablemente tendrá que guardarse próximos juicios sobre el tema (mal)tratado en su problemático artículo. Incluso, alguien podría aventurarse a decir que la redacción del medio nunca más le permitiría escribir sobre Jeque alguno, o de ajedrez siquiera…
De cualquier manera, esta dualidad diplomático-reporteril hace que nuestros reporteros sean vistos con ojeriza o como camaradas en dependencia del sitio donde estén haciendo su trabajo.
En un país «aliado» como Venezuela los funcionarios del bloque chavista saludan nuestra gestión; por otro lado, en Estados Unidos puede hasta acusársenos de ser un peligro para la Seguridad Nacional…qué curioso: justo como el Estado de esas naciones identificó al gobierno de Fidel Castro, y ahora, al de Raúl Castro.
Tenemos algunos ejemplos para compartir. En el caso de la guerra de Vietnam, la política antiimperialista del gobierno cubano era patente en la arena internacional. Desde las conferencias ante el Movimiento de Países No Alineados, hasta los discursos en Naciones Unidas.
Así mismo, nuestros profesionales de la prensa que cubrieron el conflicto (como Raúl Valdés Vivó y Marta Rojas) tenían bien definidas las líneas editoriales de los medios para los que reportaban, en tanto eran el reflejo de esa política exterior gubernamental.
Los reporteros cubanos convivían y se movían con las tropas del Tío Ho; recibían, incluso, protección de ellos, sin embargo nunca sus trabajos fueron inspeccionados por los vietnamitas.
En su tesis de licenciatura «Los corresponsales no lloran» el periodista Ariel Montenegro advierte la posibilidad de que entraran a jugar valores subjetivos como la confianza de los soldados vietnamitas o la identificación de los periodistas con la causa, que estos se sintieran impulsados a divulgar el máximo de las atrocidades.
«Demostrar que era una guerra injusta que quería cercenar la libertad de un pueblo que había luchado más de un siglo contra el colonialismo». Un postulado que también secundaba el Partido Comunista de la isla.
Para el pensador cubano Jorge Luis Acanda, el poder se apoya en la vigilancia de las instituciones dadoras de sentido. Es decir, las que instituyen significaciones imaginarias y representaciones admitidas.
Los medios de comunicación integran esa lista de instituciones que socializan al individuo, le enseñan a pensar de una manera y a no pensar de otras, le indican los valores que tiene que compartir, las aspiraciones permisibles, las fobias que son imprescindibles.
Llamaba la atención en el material de Montenegro un detalle. En una de las entrevistas Ariel le pregunta al experimentado reportero de la agencia de noticias Prensa Latina, Luis Lino Hernández (quien participó como corresponsal en la misión cubana en Angola), los motivos por los cuales Cuba no envía actualmente corresponsales a conflictos en el exterior.
La respuesta de Lino es reveladora: «Primero, porque no hay ninguna guerra con la participación de tropas cubanas. Segundo, ya no hay conflictos en los que países hermanos estén involucrados y nuestros corresponsales puedan ser parte de ese frente de guerra mediática internacional, por lo que no les interesa a quienes orientan y dirigen la prensa en Cuba».
Bien pudo haberse referido en primera instancia a los problemas económicos por los que atraviesa el país, porque como mismo él señala un periodista en un conflicto bélico hoy necesita gran respaldo tecnológico, financiero y legal. Pero no, Lino describe otro asunto.
En su respuesta reconoce los estrechos vínculos -que al interior de nuestro modelo de prensa- se producen entre la política exterior y el periodismo internacional (aunque en su respuesta se refiera específicamente al caso de las corresponsalías de guerra).
Cuba no solo defiende desde un frente de guerra mediático sus intereses propios; sino además el de sus aliados. ¿Por qué? Tan sencillo que me parecería ocioso explicarlo en términos académicos: Cuando veas la barba de tu vecino arder, pon la tuya en remojo. Lo que para un amigo se convierte en un problema, lo más seguro es que ese problema también te sobrevenga a mediano, largo o corto plazo.
Cuando un diario cubano condena la intervención norteamericana en Libia, el financiamiento de grupos armados en Siria, o los planes para atentar contra la vida de mandatarios de la región, está diciendo NO a la injerencia extranjera, el terrorismo, y los asesinatos selectivos. Cosas que en nuestro país se han repetido hasta el cansancio desde que en 1959 un nuevo gabinete tomó el control del Palacio Presidencial.
En el caso cubano, el periodista internacional trata de alertar –quizás inconscientemente- sobre posibles mecanismos que podrían repetirse contra la Isla; tiene una función «defensiva», por llamarlo de algún modo.
Mientras este artículo se va escribiendo es más fácil comprender las palabras del decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana Julio García Luis. En una de las últimas entrevistas que concediera señalaba que el periodismo nacional ha contribuido a la defensa de la Revolución, que es el desafío estratégico al dominio de Estados Unidos en esta parte del mundo, en lo político, económico, militar, y también en lo cultural y mediático.
«Se dice, a propósito de esto último, que estamos inmersos en la Guerra de Cuarta Generación. –Continuaba el profesor- Cualesquiera sean las deficiencias que se le puedan señalar a la prensa cubana, no se puede ignorar esto. Es una tarea enorme y no se puede simplificar. Está sembrada de riesgos. Sólo el hecho de haber cerrado los espacios a la acción mediática enemiga es ya una proeza».
El discurso es añejo, sabe a Girón y a Crisis de Octubre, pero hay que prestarle atención a la ideología vetusta para imaginar al menos ¿qué discurso adargará la prensa en la Nueva Cuba?

Bibliografía:
-Acanda, Jorge Luis: Ética y política en la sociedad civil. Las funciones de la idea de sociedad civil en la teoría política marxista [Versión electrónica] En E. Duharte y cols. (Eds.). Teoría y Proceso Políticos Contemporáneos (Vol. I, pp. 143-174). La Habana, Cuba: Félix Varela, La Habana.
-Montenegro, Ariel: Los corresponsales no lloran. Entrevistas a diez corresponsales de guerra cubanos, Tesis de Licenciatura, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, 2011.
-Suárez, Yoel: “La prensa y el periodismo cubanos apenas están comenzando”, Juventud Rebelde, mayo, 2012, p. 3.

Anuncios

2 comentarios

  1. Luces y sombras….más sombras que ….

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: