GANAR SIN PREMIO: TRUE STORY

Antier más de una persona llamó a mi casa o me pasó un mensaje para felicitarme. Un correo circulaba anunciando que era el ganador del Concurso de Reportajes de la española Editorial Hypermedia. 500 dólares, un table, y la presentación de la obra en el marco de la Feria del Libro de Miami.

Estaba feliz, pero muy confundido, porque medio mundo sabía de la noticia exceptoyo, Yoe Suárez, el autor de La Muralla de Ensueño. Los organizadores no me habían dicho nada directamente, e hice lo que casi cualquier ser humano del siglo XXI: tecleé en Google, di Enter, y a ver qué aparecía sobre el tema…Nada.

Sí encontré, por el contrario, un par de datos interesantes. Primero, que un buen tiempo antes habían declarado una decena de finalistas aproximadamente, entre los que me encontraba. Confirmé que era posible mi inclusión entre los laureados, y empecé a dudar de la capacidad de los organizadores para comunicarse con los consursantes.

Por otro lado me di cuenta que el Premio era más signficativo de lo que pensaba: desde La Jiribilla alguien le había dedicado dos encendidos artículos. En uno hablaba sobre el vínculo de la casa editorial con la National Endowment for Democracy, y en otro calificaba al concurso como una provocación e incentivo para producir, promocionar y distribuir textos que cuestionaran el orden constitucional cubano. «Se trata, sin lugar a dudas, de otro mecanismo de subversión y engaño que en última instancia terminará premiando a mercenarios de frases rancias, quienes quizá nunca hayan leído —y mucho menos escrito— un reportaje de verdad», concluía el articulista.

Me encogí de hombros ante la PC y sentí vergüenza ajena por aquel hombre. Su profecía, al menos conmigo, había errado. El reportaje que habían anunciado en el Primer Lugar estaba escrito por un recién graduado de la Facultad de Comunicación cuya extensión de estipendio universitario es su único salario fijo. Las ocho cuartillas del texto no cuestionan el orden constitucional del país, y si algo rancio hay en el material es la realidad de las personas-personajes que viven en la Cordillera de Guaniguanico. El reportaje era honesto conmigo mismo y con mi país.

Bueno, esa tarde acabé en el Malecón con una amiga, haciéndonos selfies con la ciudad detrás. Fantaseando y hablando de la ética, et al.

Al otro día logré comunicar con la editorial, pero tenían una mala noticia: el reportaje había sido publicado en tres partes por la revista On Cuba en febrero pasado, de modo que, apegándose a las bases del concurso (exigía que fuera «rigurosamente inédito»), aunque había sido el mejor, no podían otorgarle el premio. Nada, mi gente, que yo había mandado al concurso por embullo de unas amistades, pero sin pretensiones demasiado serias. La paciencia tampoco es de mis virtudes y me jugó una mala pasada. Novatadas de las que me reiré cuando tenga 80 años.

Voy a abrirme con ustedes. El escueto y respetuoso e-maildel director de Hypermedia me dejó dos sensaciones: el, aunque breve, inevitable apagón emocional; y por otra parte un sentirme poderoso, probado a otro nivel profesional, que sé perdurará por largo tiempo.

Hoy deben estar circulando nuevos correos con los nombres de los laureados ya rectificados. Aunque no he leído ninguno de los reportajes ni conozco a alguno de los otros participantes, imagino que haya por ahí valores periodísticos auténticos. Si no me equivoco en este parecer entonces los felicito.

Agradezco al jurado (de cuya composición supe antier mismo) por elegir mi historia entre tantas que seguramente también lo merecían. Es un honor saber que intelectuales con obras como las de Raúl Rivero o Amir Valle (sin importar si estamos de acuerdo o no en aspectos políticos) miran hacia el periodismo que armo y amo.

Desde La Jiribilla alguien se preguntaba si finalmente el concurso premiaría la objetividad, aun cuando sabemos que la objetividad no existe. En todo caso, lo «premiable» sería el equilibrio de las historias. El articulista cuestionaba si el jurado valoraría los criterios técnicos y conceptuales de los reportajes o la profundidad de la investigación, por encima de «los criterios discriminativos de Hypermedia, que solo publica a autores marcadamente críticos del sistema cubano».

Creo que, al menos en mi caso –desde el único que tengo potestad para hablar-, es mejor que ustedes mismos lean.

A CONTINUACIóN,, EN EL PRÓXIMO POST, EL REPORTAJE…

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