DESPUES DE VIEJOS: CUBA Y ESTADOS UNIDOS

ANCIANOSTanto en Estados Unidos como en la isla, la población de más de 60 años crece vertiginosamente, una realidad que ambos países pretenden enfrentar de conjunto.

No por gusto Cuba fue escogida como sede de la conferencia iniciática del Global Brain Health Institute (GBHI), que culmina hoy en La Habana, con el propósito de crear una red de mentores y aprendices que asistirán a ancianos de zonas desfavorecidas económicamente.

Para el doctor norteamericano Bruce Miller, quien obtuvo el premio Potamkin de la American Neorological Association por su trabajo sistemático relacionado con los trastornos cerebrales, las opciones están claras: “Necesitamos que los gobiernos cambien sus políticas en cuanto a salud. Deben prestar atención a las personas ancianas para protegerlas de problemas cognitivos. Y una vez que los desarrollan es medular ayudar a los ´cuidadores´. Esas personas también pueden enfermar si no tienen el apoyo necesario”.

Estudios del Centro de Investigaciones de la Tercera Edad dan cuenta de que casi un 20 por ciento de los cubanos residentes en el archipiélago son mayores de 60 años. Ello representa dos millones 45 mil personas, una cifra para nada despreciable.

En palabras del profesor Humberto Arencibia, director de esa institución, para 2050 esos números superarán los tres millones.

Por otro lado, la enfermedad más costosa en Estados Unidos es el Alzheimer, relacionada con la ancianidad. “La atención del cáncer, los accidentes cerebrovasculares o los infartos, todos juntos, cuesta menos que velar por los pacientes con ese trastorno”, afirma Miller.

Según sus cálculos, el presupuesto que Washington destinaría a combatir el mal sería de trillones de dólares, si no se encuentran soluciones a los desórdenes cognitivos.

La Conferencia del GBHI en La Habana es un momento ideal para planificar acciones conjuntas entre ambas naciones. El catedrático conoce el prestigio internacional del sistema de salud cubano, especialmente en el estudio de los trastornos neurodegenerativos, y asevera que ese fue el incentivo para escoger a La Habana como sede del encuentro contra la demencia.

“Cuba tiene un buen nivel en Salud Pública, -expresó- pero creo que el sistema está enfocado en los problemas de personas más jóvenes y en otros trastornos. Imagina cuánto podrían hacer ustedes si gira de lleno hacia los problemas de la ancianidad”.

Miller asegura que es importante reforzar el estudio de geriatría y enfermedades mentales desde los estudios de pregrado. Cree en la medicina social, aún más en el caso de los padecimientos cerebrales que aparecen en la vejez.

ancianos-cuba

“Tanto Cuba como Estados Unidos están envejeciendo y este es un segmento poblacional que debe ser protegido”, enfatizó Miller y aseguró que la cooperación científica en este sentido va a crecer: “nuestros expertos viajarán para trabajar con el Centro de Neurociencias de La Habana, así como también especialistas cubanos irán al Centro de Demencia de la Universidad de California en San Francisco, del que soy director”.

Para esos proyectos investigativos pudieran emplearse fondos del Global Brain Health Institute (GBHI), una iniciativa conjunta entre esa casa de altos estudios norteamericana, y el Trinity College de Dublín, Irlanda, explicó el experto, por lo que varios países podrían beneficiarse de los resultados, no solo Cuba y Estados Unidos.

El experto anunció que funcionarios de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés) también visitarán La Habana para potenciar las relaciones científicas entre las dos orillas.

La AAAS es una organización internacional sin fines lucrativos dedicada a llevar los adelantos a comunidades e individuos necesitados, así como promover el intercambio de conocimientos. La mayor de las Antillas, con vasta experiencia en ese sentido a través de sus programas internacionales de colaboración, podría también hacer aportes significativos a la visión de esta institución.

“Tenemos especialistas muy preparados en nuestros países. En el pasado las causas del distanciamiento eran las políticas gubernamentales, pero ahora las cosas han cambiado -destacó-. Y estamos muy interesados en estrechar lazos pues el Centro de Neurociencias de la isla cuenta con programas importantes que empiezan en los laboratorios pero que terminan beneficiando a las personas”.

En este nuevo capítulo de entendimiento entre la administración Obama y el gobierno cubano Miller cree que incluso Washington directamente podría financiar proyectos conjuntos a través de agencias como National Institutes of Health (NIH). Esa es una de las instituciones que más fondos provee a las investigaciones médicas en el país norteño.

“Estamos muy ansiosos, expectantes ante esa posibilidad –confiesa el profesor-. Debe haber una reunión previa a tomar la decisión. Sería un gran paso. Pero si ahora nuestros gobiernos están trabajando juntos, los científicos debemos trabajar más unidos”.

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