Jamin Winans: la imaginación en el lente

Si existe hoy un espacio para la imaginación en el cine independiente tiene rotulado el nombre de Jamin Winans.

El mundo occidental, que no es otra cosa sino el mundo de las etiquetas, disfruta llamando así a las producciones que no se pliegan al designio de la gran industria.

Para el séptimo arte entonces Hollywood es Goliat; pero, ¿se habla de ese cine independiente que es por su andamiaje otro monstruo igual de grande?

Winans es un jinete de esa hydra moderna, y el cabezal que le toca se encuentra coronado por la subversión del orden…narrativo, visual.

JW.jpg

Jamin Winans, al centro, durante el rodaje del largometraje The frame

Ink (Tinta), su film de 2009, fue un asomo bien logrado de esa imaginación que se echaba en falta dentro de la más joven generación de directores.

La lucha entre los sueños y las pesadillas, el encadenamiento de un personaje ficticio al secuestro de una niña, y la relación entre padres e hijos atraviesan esta película de la que Winans se encargó con empeño renacentista: firmó desde el guión hasta la banda sonora.

Aun cuando la postproducción y las actuaciones no pasaron la varilla de la dirección, el largometraje evidenciaba la búsqueda de una narración compleja, no convencional.

JWWWW.jpg

Será en The frame (El fotograma), cinco años después, que a Winans lo secunde un presupuesto mayor.

El joven realizador regresa a las historias laberínticas, esta vez a una oscura, opresiva: las vidas de dos personas, en dos mundos paralelos, que extrañamente tienen como conexión un televisor.

Un ente superior gobierna de modo totalitario el destino de los individuos, en un país gaseiforme, que puede ser cualquiera, sin embargo el director opta por arraigar a los protagonistas a realidades concretas: darles un empleo e incluso llevar el pasado de un personaje a una guerra civil centroamericana.

El juego con los símbolos, la inmanencia de los objetos, son acaso más relevantes comunicacionalmente en la estética de Winans, son los verdaderos parlamentos a los que el espectador debe estar atento.

feature3_01_frame.jpg

Cartel de The frame

Los experimentales movimientos de cámara no son simples transiciones, la música minimalista tampoco, sino extensión de reacciones ¿de los protagonistas, de quienes estamos ante la pantalla?

Como aquel Mulholland Drive (2001) de David Lynch The frame sigue siendo una película enigmática, con muchos finales posibles, esa joya en la corona del cine alternativo actual.

 

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO ORBE

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: