POD: LA BANDA SONORA DE MI VIDA

En la última fiesta que estuve, mis socios y yo coreamos, luego de brincar frenéticamente entre 10 pm  y 1 am, los temas de POD.
Son en cierta medida la banda sonora de nuestra amistad, de nuestra adolescencia, y eso implica de nuestros primeros grandes errores, descubrimientos y experiencias. La música de los metaleros del Southtown nos unió, y es parte del top ten en nuestro inventario memorioso.

PEOPLE POD MTV

The group P.O.D. perform at the MTV studios in New York’s Times Square as part of MTV’s ‘Spankin’ New Music Week,’ Thursday, Nov. 13, 2003. (AP Photo/Stuart Ramson)

Los beats relentizados de “We are, we are, youth of the nation”, eran entonces la mejor música del mundo, y en mi secundaria pasaban de garganta en garganta, como nunca antes recuerdo se hubiera pegado el rock entre la juventud cubana.
Por esos misterios de la historia, “Satellite”, el disco épico de POD, salió a la venta el 11 de septiembre de 2001. El año en que yo, un fiñe de sexto grado, se enteraba por la televisión que dos aviones destruían los edificios más altos del mundo.
El cuarto álbum del grupo norteamericano no dejó de compartir las noticias junto con el atentado que puso de luto a medio mundo.
El primer sencillo, “Alive”, fue de los más tocados del año por la MTV y las emisoras; y el video, al mejor road movie style, es en parte el causante de mi interés por los largos viajes hacia parajes desconocidos.
El “Aaai! Ai fil sou alaif!”, pasaba de los auriculares a mis oídos en la tardes aburridas de clase en el técnico medio. Dicen que en Estados Unidos también fue un hit en la radio, y estuvo nominado al Grammy a la Mejor Interpretación de Hard Rock en 2002.
“Youth of the Nation”, otro tema que coreamos hasta el infarto, fue influenciado en parte por los tiroteos en las escuelas secundarias de Santana, Columbine, y Granite Hills. Fue nominado al Grammy a la Mejor Interpretación de Hard Rock en 2003.
El patriotismo, o la reflexión sobre el futuro no parecieron afectar la popularidad del tema. Y se convirtió sin dudas en el himno del luto nacional.

POD 3
Mientras en Cuba a cualquier preocupación por el ámbito social le cualgan el cartel de que es un tema “político” (eso lo hacen mandamases y gente común), en gringolandia es distinto: algunos de los mejores discos trocan lo social con una sonoridad de lujo. Nadie se eriza. Quizá en la isla el problema es la sobresaturación.
“Boom” es una canción antológica del rock moderno. Ritmo, temperamento, carácter: lo tiene todo para ser el hit que es.
Recuerdo mi sorpresa cuando en el video clip noté que la contraparte de POD era Blindside, otro piquete pegado como chicle por ese entonces. ¿Acaso una broma sobre la rivalidad musical entre ambos conjuntos?
Hace diez años POD lanzó “The Warriors” al mercado. Los hacía para enganchar, para pasarle por la cara el merengue a sus fans antes de poner a la venta el pastel: “Testify”. Enganchó, pero la banda nunca vivió otra vez la euforia de “Satellite”.
Seguí su música hasta que la sonoridad del mítico CD se diluyó en otro estilo más dark. Aparecieron entonces sustitutos en mis audífonos.
No obstante, POD sigue siendo un catalizador de mi memoria afectiva. Mi padre tuvo a los Beatles, mi abuelo a Benny Moré. Yo tengo a los marginales de “Snuff the punk” recordándome que “every day is a new day/I’m thankful for every breath I take/I won’t take it for granted/So I learn from my mistakes”.

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